“En Londres tendremos que hacer un partido perfecto, pero nos vemos capaces de meternos en la final”, analiza Oblak tras el partido de ida de las semifinales de la Champions
En la primera media hora de la segunda parte, con el mazazo anímico del gol de penalti de Gyokeres al borde del descanso y la necesidad de, cuando menos, empatar, los jugadores del Atlético de Madrid lograron acabar con una de las virtudes del Arsenal que más preocupaba en la víspera a Diego Pablo Simeone. La dificultad de generarle ocasiones a un equipo que concede muy pocas. Esa preocupación centró parte de las prácticas previas al duelo del Metropolitano. Los 18 remates a la portería de David Raya, la mayoría de ellos en ese arranque imponente del segundo acto, lograron instalar en los futbolistas rojiblancos la creencia de que sí podían competirles. Supieron encontrar debilidades en el sólido sistema defensivo del Arsenal que aún le mantiene líder en la Premier League y le dio acceso a las semifinales de la Liga de Campeones. Ningún equipo en lo que va de competición le ha rematado tanto al Arsenal.
El jugar a no cometer errores y el respeto con el que el Atlético se desempeñó en el primer acto tornó la segunda parte en un atrevimiento y en una fogosidad que encogió al conjunto de Mikel Arteta. “Ellos han dominado la primera parte y nosotros la segunda. Nos tenemos que quedar con esa segunda parte y el orden que hemos tenido. En la primera mitad, nos costaba robar y nos precipitábamos en zona de tres cuartos. Eso te penaliza porque impide generar ocasiones”, analizó Marcos Llorente. La entrada tras el intermedio de Le Normand por Giuliano, tocado, pero también impreciso y poco afilado, permitió que Llorente pudiera desatarse por fuera y también liberar espacios para que por dentro Griezmann y Julián Alvarez desconcertaran a Rice, Zubimendi, Saliba y a Gabriel Magalhaes, el corazón del bloque cementero del Arsenal en defensa.









