Tras el empate a uno de la ida, los de Arteta y Simeone se juegan el pase a la final bajo la presión de plantear un partido más ofensivo que el que ofrecieron en los primeros 45 minutos del Metropolitano

Dos grandes cañones de bronce presiden la entrada principal del Emirates Stadium de Londres, donde este martes (21.00, Movistar+) Arsenal y Atlético de Madrid se juegan el pase a la final de la Champions League. Las simbólicas piezas de artillería que son la seña de identidad del ...

club londinense han envejecido mejor que un coliseo que fue vanguardia cuando fue inaugurado en 2006 como relevo del entrañable ­Highbury Park.

El 1-1 firmado en el partido de ida ha puesto a Diego Pablo Simeone y a Mikel Arteta bajo la tesitura de decidir si abrirán fuego de manera descarada desde el principio o diseñarán una partida de ajedrez hasta que alguno decida romper el tablero apurado por el resultado. El partido del Metropolitano, jugado un día después del tiroteo al que se sometieron el PSG y el Bayern (5-4), fue comparado sin remedio con la bacanal de juego ofensivo y goles que se vivió en el Parque de los Príncipes de París.

Simeone se presentó en la sala de prensa del Emirates distendido. Destilaba tranquilidad ante la presión de sus hinchas y hasta de sus jugadores para ser ambiciosos en su intento por ganar la eliminatoria. Para el Atlético, imponerse supondría su cuarta final de la Copa de Europa. Para el Arsenal, la segunda.