Esta fuente de alimento marina en el sur de Argentina provoca la mayor concentración de estos depredadores y los vuelve más sociables

Durante el siglo XX, los pumas, así como los zorros y grandes herbívoros, fueron extirpados de la Patagonia argentina para dar lugar a la ganadería ovina tras el asentamiento europeo. Su ausencia permitió que las colonias de

blank" rel="" title="https://elpais.com/argentina/2024-11-03/juicio-historico-en-argentina-por-una-matanza-de-pinguinos-en-las-costas-patagonicas.html" data-link-track-dtm="">pingüinos de Magallanes, antes confinadas a islas frente a la costa atlántica, se expandieran por el continente. Hoy ese escenario ha cambiado y los pumas han retornado tras un intento de restaurar la fauna del pasado. Su regreso a un ecosistema transformado, con grandes cantidades de pingüinos, está alterando su comportamiento y ha llevado a registrar densidades poblacionales inéditas para la especie.

Un equipo internacional de científicos ha documentado este hallazgo en el Parque Nacional Monte León (PNML), en el sur de Argentina, específicamente en la provincia de Santa Cruz. De acuerdo con el ecólogo Mitchell Serota, de la Universidad de California en Berkeley, y quien ha liderado la investigación, el estudio pone de manifiesto los efectos de la conservación en ecosistemas transformados. “La fauna está recolonizando ecosistemas que han cambiado de forma radical desde que estas especies desaparecieron”, explica Serota.