La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza eleva el riesgo al que se enfrentan estas especies que no consiguen sacar adelante a sus crías

Los problemas se agravan para el pingüino emperador (Aptenodytes forsteri), que ve como el hielo marino en el que vive en la Antártida se rompe y desaparece bajo sus pies antes de tiempo debido al aumento de las temperaturas. Y sus pollos, a los que no les ha dado tiempo a desarrollar la pluma impermeable cuando esto ocurre, mueren por hipotermia al caer al agua. La afección a la especie ―el pingüino de mayor tamaño del mundo― es tal que ha pasado de estar catalogada como “casi amenazada” a “en peligro” en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la principal organización medioambiental del mundo.

Los últimos estudios científicos del continente antártico muestran una pérdida de alrededor del 10% de su población en once años, de 2009 a 2018, lo que equivale a más de 20.000 pingüinos adultos. La UICN estima que si no se toman medidas para frenar el cambio climático, la especie se reducirá a la mitad en la década de 2080. El hielo marino ha alcanzado mínimos históricos desde 2016 y se sitúa en la Antártida en una tasa promedio de alrededor de 136.000 millones de toneladas anuales, indica la Nasa.