La presencia de este animal aumentó un 11% en 2024, a pesar de la activación de planes de choque y declaraciones de emergencia cinegética

El jabalí es un animal inteligente, con gran capacidad reproductiva y adaptativa y con una estructura matriarcal experta en estrategias de supervivencia. El abundante alimento en bosques y campos y, ahora también, en contenedores de zonas habitadas ha convertido la sobrepoblación en ­Cataluña y en toda Europa en un problema que el reciente brote de peste porcina ha dejado al ­descubierto. ­Expertos y cazadores hablan de una comunidad de entre 190.000 y más de 220.000 ejemplares solo en Cataluña, lejos de los 120.000 que estimó recientemente el Departamento de Agricultura. Muchos han sido los planes para ­intentar controlar la situación, pero hasta la fecha la lucha contra el jabalí ha fracasado.

El único factor que ha permitido una reducción contundente de la cabaña ha sido la sequía, no los planes de las ­Administraciones. Ante la escasez de alimento, la población de jabalíes se redujo entre un 30% y un 50% en el periodo 2022-2023. En 2024 volvió a subir un 11%, y seguirá haciéndolo, porque la lluvia trae consigo alimento. La llegada de la peste porcina africana ha puesto de nuevo a este ungulado en el punto de mira y el Govern ya ha anunciado que se abatirán unos 60.000 ejemplares. Para algunos, la clave es la caza, pero para la mayoría de expertos lo que falta es una estrategia global de gestión y restringir el acceso de estos animales a la comida.