Entidades financieras como CaixaBank y Unicaja han devuelto más de 30 millones a varias carteras de titulización de activos por retirar los intereses mínimos fijados en los préstamos para la compra de vivienda

La batalla de las cláusulas suelo no solo es entre hipotecados y bancos, sino también entre estos últimos y los fondos de deuda que compraron estos créditos. Estos últimos reclaman por el dinero que han dejado de ganar debido a que las entidades financieras eliminaron las cláusulas suelo. Los intereses mínimos dejaron de ser del 5% —en los casos más extremos— para quedarse con la referencia fijada en el contrato: la más habitual era el euríbor a 12 meses, a la que se sumaba el diferencial correspondiente.

La eliminación de los límites de las hipotecas fue un gran alivio para millones de hipotecados en España, especialmente durante la crisis de deuda en la zona euro, que tuvo sus peores momentos entre 2010 y 2013 y que llevó al euríbor a cotas negativas. Pero el reverso de ese alivio fue para aquellos inversores que habían comprado esas hipotecas con una previsión de ganancias que se fue al traste debido a que las cláusulas suelo fueron removidas.

Entre los perjudicados aparecen los fondos de titulización de activos, estructuras que se surten de hipotecas, de créditos al consumo, de préstamos para la compra de automóviles, de financiaciones para el pago de estudios... En tiempos de necesidades de liquidez, y cuando el BCE era el principal recurso para proveer de cash a las entidades financieras en los mencionados años, se crearon fondos de titulización que en la práctica nunca llegaban al mercado. Los bancos llevaban esos bonos al Banco Central como colateral para que este les concediera la ansiada liquidez a tipos que en algunos casos llegaron a ser negativos.