La política no es eso que hacen los políticos, esos muchachos y muchachas que no sabían qué hacer con sus vidas

Por curiosas circunstancias familiares veo muchos programas de actualidad política en la televisión; por circunstancias menos curiosas leo la actualidad política en varios medios. Y nunca deja de sorprenderme lo que nuestra prensa considera “política”.

No es preciso hundirse en etimologías: todos sabemos que la palabra política viene de πόλις, polis, ciudad en griego, y que designa el manejo y los manejos de las cuestiones ciudadanas. Aquí, en cambio, y en tantos otros lugares, una enorme porción de los medios ha caído en la trampa de creer que política es eso que hacen los políticos.

Parece lógico, y sin embargo nadie diría que la carne es eso que hacen los carniceros: sólo la compran, la guardan, la venden y ganan algún euro. Pero si uno quisiera saber qué pasa con la carne debería averiguar cómo se cría, quiénes son los pequeños pastores y los grandes ganaderos, cómo consiguieron sus tierras, por qué eligen cada raza, cómo compran y venden, con qué alimentan a sus vacas, con qué drogas las drogan, cómo deciden matarlas y cómo las matan, cuánto conviene consumir, cuáles son sus riesgos, qué periodistas pagan para neutralizar a los vegetarianos. Pero no: hablamos de los carniceros, sus ofertas de fin de semana, sus balanzas trucadas, sus cuchillos.