La norma limita las llamadas comerciales y obliga a las empresas a avisar antes de renovar suscripciones en internet
El Congreso vota por última vez este jueves la Ley de Servicios de Atención al Cliente, que obliga a las empresas a responder en menos de tres minutos —y no solo con contestadores automáticos—, frena las reseñas falsas en internet y prohíbe que los influencers publiciten apuestas. Conocida como ley SAC e impulsada por el Ministerio de Consumo, la iniciativa regula prácticas que considera perjudiciales para los consumidores, desde las llamadas de spam hasta la renovación automática de suscripciones a plataformas de streaming, además de los largos plazos en la resolución de reclamaciones. El texto ya superó su primer trámite en el Congreso y pasó por el Senado, y ahora afronta su votación definitiva.
En el Senado, los principales cambios aprobados con enmiendas propuestas por el PP, que tiene mayoría absoluta, han sido ampliar el plazo para resolver reclamaciones, de 15 a 30 días hábiles, y reducir del 95 % al 90 % el porcentaje mínimo de llamadas que deben contestarse en menos de tres minutos.
Otro cambio importante ha sido el relativo a la atención a la clientela en lenguas cooficiales. El Congreso había aprobado que los consumidores de comunidades con lengua cooficial pudieran ser atendidos en su idioma desde cualquier punto de España, pero el Senado limitó esta obligación. Con el argumento del elevado coste que supondría para las empresas, el PP modificó el texto para que el uso de estas lenguas dependa de la ubicación de la sede empresarial, no del lugar de residencia del cliente. También se aprobó la eliminación de la obligación de formar al personal en lenguas cooficiales. Hoy, la Cámara votará si se mantienen estos cambios, que previsiblemente serán rechazados. Estas son algunas de las principales claves de la normativa.






