El protagonista de ‘Poquita fe’ se tira al monte. El humorista crea para ‘El País Semanal’ un personaje que huye de su familia para celebrar las fiestas “como un auténtico Mountain Man”

Hay una manera muy convencional de arrancar una entrevista. Generalmente empieza en el lobby del hotel o en la cafetería donde el periodista espera al personaje de turno. Describe su entrada, su atuendo brevemente, sobre todo su talante, si se nota que no ha dormido, si está de buen humor, o si parece harto de hacer entrevistas que empiezan todas igual… Esta no. Esta empieza con un graznido....

—¡Aj, aj, aj, aj, aj, aj! No se dice graznido, se dice reclamo, ajeo o serrar. Graznar, grazna el cuervo, grazna el grajo y grazna mi cuñado cuando duerme boca abajo —dice Raúl Cimas.

Acuclillado, con todo lo grande que es, el cómico trata de comunicarse con una bandada de perdices. Hemos seguido su ubicación hasta un bosque inhóspito de pinos carrascos y jara, en lo alto de una serranía castellanomanchega. Pide que no concretemos más, estas Navidades está escondiéndose de su familia.

—Soy una persona de firmes convicciones navideñas. Tengo el espíritu navideño incrustado muy adentro mío y eso, a la larga, ha terminado por congelarme el corazón. No quiero ver a nadie. Márchense —dice, frunciendo el ceño y suplicando con los ojos.