Un relato de Navidad escrito para ‘S Moda’ por la autora de ‘Cinco lorzas metafísicas’ (H&O Editorial)

Ya no nieva el 24 ni en el norte. Una surada enloquecedora remueve toda la mierda de las calles en Torrelavega. Una bolsa del Lupa se pega en el escaparate de la librería.

Es una de las tardes en las que más se vende del año, la hermana de Ernesto está en comisaría porque su jefe le ha tocado las tetas con la excusa de dos vinitos de más que se había tomado en la fiesta de la empresa.

Él querría acompañarla, pero su hermana sabe que ese día por la tarde es cuando más factura, y sabiendo cómo está la situación ha preferido pasar por ese desagradable trámite ella sola.

Ernesto está desesperado, ya no solo por la llamada de su hermana, ni por el mensaje de wasap de su casera diciéndole que el año que viene le va a subir el alquiler, el del piso y el del local de la librería, claro, tampoco por ser la primera Nochebuena que va a pasar sin su madre. Son los libros. Los libros que tanto ha amado durante toda su vida. Están todos en el almacén. La librería está llena de los superventas como si la uniformidad tan de esta época hubiese absorbido también a los lectores.