La dirección se centra en cerrar el convenio del personal de tierra y guarda cautela sobre un ajuste que tendría que justificar por causas organizativas
Nuevo momento clave para Iberia en lo que afecta a su complejo juego de equilibrios laborales. El colectivo de 1.400 pilotos demanda impulso a un ERE voluntario, en conversaciones discretas mantenidas por el sindicato Sepla, tras pinchar en hueso con esta petición ante los dos anteriores presidentes, Javier Sánchez Prieto y Fernando Candela. La prioridad de Iberia está ahora en la negociación del XXIII convenio del personal de tierra, y el récord de producción y resultados financieros no facilitan la justificación de un ajuste en la compañía si no es por causas organizativas.
Fuentes sindicales apuntan que en el personal de talleres, oficinas y el colectivo de tripulantes de cabina de viajeros (TCP) también verían con buenos ojos un ERE al que apuntarse voluntariamente en toda la compañía.
Un tijeretazo de estas características se está ejecutando en el área de servicios de handling, ya bajo la marca South Europe Ground Services, tras la traumática pérdida de licencias para ofertar servicios a terceros en algunos de los mayores aeropuertos de Aena. La inercia de este proceso y el buen comportamiento del negocio, con Iberia ofreciendo beneficios y flujos de caja nunca vistos, está dando motivos para el optimismo entre los trabajadores mientras la dirección muestra la mayor de las cautelas respecto a la posibilidad de abrir una ventana de salida de la compañía con compensaciones.






