Queda una semana para que sepamos quién será el vencedor de esta edición tan irregular y descafeinada como impredecible

Se hizo mucha chanza el día que Isabel Díaz Ayuso creó la Oficina del Español, pero ayer, cuando Chenoa cantó “Chodo ira bien" una y otra vez, sentí que daría aquellos 75.000 euros anuales que se iba a emb...

olsar Toni Cantó por bien invertidos si se gastasen en proteger la identidad oclusiva dental sorda de la letra t, de la que muchos cantantes la intentan despojar; Marta Sánchez, te miro también a chi, para transformarla en la ch, consonante africada postalveolar sorda. Un saludo desde aquí a mi profesora de fonética y fonología de la facultad.

Sé que ya hay demasiadas causas justas por las que dejarse la piel, pero no podemos abandonar a su suerte a la vigesimoprimera letra del alfabeto español. Iba a apelar a la letra T de la RAE para que sea su paladín, pero acabo de comprobar que es Arturo Pérez-Reverte, con lo cual mejor estoy calladita un rato.

La última gala antes de la final fue un festival a mayor gloria del propio programa, algo que ha sucedido demasiadas veces en esta edición y empezó con una Chenoa elegantísima y emocionadísima, lo primero a veces es sorprendente, pero lo segundo casi nunca, y dos horas por delante cuyo único intrigulis era avieriguar si quien llegaría a la final sería Tinho o Guillo Rist.