Precisamente esta semana es refrescante escuchar a jóvenes recordar que, si a algo era equivalente el franquismo, no era a diversión, sino a represión

Después de las últimas galas de Operación Triunfo, era fácil pensar que en la décima volvería a haber demasiados momentos en los que preferiríamos estar preparando los tapers de la semana o viendo reposiciones de Mentes criminales, pero, de pronto, zas, se obró el milagro y vivimos la mejor gala de esta edición. Tal vez porque a menos bultos, más claridad; el refranero es sabio, pero lo cierto es que han sido las dos horas más disfrutables de OT 2025. ...

Funcionó todo, una expulsión imprevisible y ajustadísima; las canciones, la puesta en escena, el vestuario —esto casi es lo más sorprendente, hasta Tinho iba elegante—, los invitados. Todo, o casi todo; las valoraciones del jurado siguieron siendo profundamente aburridas, vacías, predecibles e intercambiables. ¿Alguien recuerda quién ha dicho qué de quién?

Esta noche hubo Pablo Alborán por partida doble. Que los artistas presenten trabajo es una ganga para los programas con actuaciones musicales; los pone de oferta como el Black Friday. En Saturno, la grupal, Guille Toledano, el más fan del malagueño, se quedó en silencio; pensamos que era un fallo de audio, pero no, incluso eso funcionó ayer, fueron los nervios del concursante.