La ecuatoriana de 35 años ofrece una propuesta a base de sabores vascos, malagueños y de su país en un restaurante que en apenas siete meses se ha ganado un hueco en la guía Michelin
Tenis. Su vida fue, durante su infancia, tenis. Empezó a jugar a los seis años y a los doce era la número uno de Ecuador por debajo de los 18. Viajó por toda Latinoamérica y Europa de torneo en torneo. Con 16 llegó su gran oportunidad: las pistas de tierra batida de Roland Garros. Cayó en primera ronda. “Había llegado a un punto en el que no podía más. Me retiré con todo el mundo en contra, pero estaba quemada de jugar y viajar”, recuerda una mañana de principios de noviembre la ecuatoriana Claudine Paulson, de 35 años, desde Málaga. Es dond...
e, tras pasar por Akelarre, Zuberoa y José Carlos García, ha abierto su primer restaurante, Clómada, con una propuesta de toques malagueños, vascos y su país. “La presión la llevo muy bien gracias al tenis, que me lo ha enseñado todo”, sostiene quien celebra que, en apenas siete meses, el espacio ya esté recomendado por la guía Michelin.
Clómada entremezcla el nombre con el que la conocen sus allegados —Clo— y su vida nómada. Se ubica en pleno centro histórico malagueño, en una esquina luminosa donde antes hubo una cervecería oscura. Con ayuda de su familia remodeló, pintó y decoró el local, que juega con la idea de dos globos aerostáticos que flotan entre el verde paisaje. Hay ocho mesas y una barra con vistas a la calle. Tras una cristalera, Paulson se olvida del drive y del revés para centrarse en la cocina. Allí escudriña a sus comensales y comparte fogones con dos mujeres más, un equipo sencillo que trabaja con sabores locales como la quisquilla o el gazpachuelo, pero también con chicharrón, mote, choclo o pan de yuca para reivindicar la gastronomía de Ecuador. La gilda de pimiento del piquillo, queso de cabra y atún al pacharán (4,50 euros) es un buen comienzo para entender esta casa.






