La española cede ante Selekhmeteva (doble 6-4, en 1h 39m) y desciende al puesto 64º del ‘ranking’. Jódar, sin opción ante Mensik, también se despide (6-2, 6-4 y 6-4)

“Eso es lo bueno: como no es la primera vez, sé lo que hay. Me fastidia, claro, sé que hay que pasar por momentos duros, pero también sé que puedo salir de ellos. Así que me preocupa… y a la vez no”.

Poco después de caer ante Oksana Selekhmeteva por un doble 6-4 (1h 39m), Paula Badosa entremezcla el cabreo lógico con el realismo. El encogimiento de brazos le delata: hoy por hoy, está donde está. Llegó a Melbourne después de cuatro meses sin competir y de otros cuatro habiéndolo hecho a duras penas, siempre entre idas y venidas, de modo que todavía le falta ritmo y a pesar de que el lunes consiguiera sortear la barrera del estreno, el segundo duelo se le atraganta. Le sorprende finalmente el tenis enrevesado e inteligente de la rusa: pelota enroscada, variación de alturas y colmillo. Sabe jugar. Nadie diría que hasta ahora no había ido podido ir más allá de la primera ronda de un grande.

Sin embargo, sin desmerecer la actuación de la rival (23 años y 101ª del mundo), apunta fundamentalmente hacia sí misma. “No estaba cómoda, no estaba lo rápida que debería ni leyendo bien las jugadas”, reconstruye en una de las terrazas del complejo. “A nivel de tenis también me ha costado: el saque y el resto, cuando normalmente es algo en lo que soy bastante sólida, y además he cometido muchos errores, quizá demasiados no forzados [36]. Creo que todo eso ha acabado marcando la diferencia”, amplía. Ni siquiera los coletazos del primer set —del 0-4 al 4-4— ni del segundo —del 2-5 al 4-5— le han permitido detener lo hoy inevitable. El ritmo, tesoro a recuperar.