La tenista, que volvía después de abandonar en Dubái por lesión, pierde ante la kazaja Putintseva (4-6 y 2-6) tras cometer 10 dobles faltas
La carrera tenística de Paula Badosa, de 28 años, es una montaña rusa y no precisamente por su tenis de bombín y brillantes sino por las lesiones. Una rotura de la vértebra en 2023 en Roma lastró su impulso, entonces la número dos del mundo, y, entre idas y venidas, con el problema crónico de su espalda, ahora está fuera del top 100 del ranking, un contratiempo con el que lucha con ganas. Pero a Paula le cuesta ser Badosa, ahora sin ritmo, perdedora en el primer encuentro de Indian Wells —penalizada por sus diez doble faltas— frente a la kazaja Yulia Putintseva (4-6 y 6-2) en una hora y 23 minutos.
Hace cinco cursos, cuando todavía levantaba el dedo para pedir permiso en la WTA, joven y con hambre, Badosa elevó su tenis para llevarse el Masters 1000 de Indian Wells, el mejor de los cuatro torneos que ha vencido hasta el momento, ya que cuenta con dos 500 (Sídney en 2022 y Washington en 2024) y un 250 (Belgrado, en 2021). Era un ciclón y llegó a estar la número dos del mundo, el tenis a sus pies. Pero en Roma se rompió, forzó después en Wimbledon —y recayó— para decir adiós al 2024, una campaña para olvidar. Pasaron días de médicos y gimnasio, meses de trabajo para tratar de recuperar la espalda y el tenis, cosa que logró a inicios de 2025, al punto de que llegó a las semifinales del Open de Australia, su mejor registro en un grande. También regresó al top 10, Badosa de vuelta. Aunque a medias.






