El presidente regresa a una retórica que contradice el “Cataluña ha vuelto” de Salvador Illa para acercarse a Junts
Parecía la cuadratura del círculo: dos presidentes socialistas en la Moncloa y en la Generalitat de Cataluña. Junts no quería creer que Pedro Sánchez estuviera dispuesto a priorizar a Salvador Illa como president en lugar de blindar la estabilidad de la legislatura en el Congreso, pero lo imposible terminó siendo posible en agosto de 2024. Después del coste que el PSOE había pagado por la política de Sánchez en Cataluña (los indultos, primero; y la amnistía, después), los socialistas catalanes entregaban a su líder un gran trofeo: la normalización política de Cataluña tras el procés.
Parecía que todas las piezas encajaban, pero un año y medio después ni Pedro Sánchez ni Salvador Illa tienen presupuestos y el presidente ha hecho dos entrevistas seguidas este martes hablando de nuevo de “conflicto político”. A Míriam Nogueras, látigo de Carles Puigdemont en Madrid, le sigue pareciendo poco: “Seguimos donde estábamos, mantenemos la posición”, ha señalado en una comparecencia 24 horas después. Al reconocer los incumplimientos que antes negaba, Sánchez pone a Junts de nuevo debajo de los focos e intenta deslizar una pista de aterrizaje para el regreso político de Puigdemont. El físico no depende de él.






