El presidente mima a Junts para evitar la ruptura mientras prepara una durísima comparecencia en el Senado. “Si miente irá al Juzgado. Si dice la verdad, también”, avisa Feijóo
No podía durar mucho. El Gobierno ha vivido un regreso de vacaciones dulce, con un septiembre en el que recuperó con claridad la iniciativa política mientras el PP se enredaba en sus
html" data-link-track-dtm="">divisiones internas alrededor de la masacre en Gaza o sus batallas con Vox. El entorno del presidente dio por superada la crisis de junio, que estuvo al borde de hacer caer al Ejecutivo por el caso Cerdán, y salió a la ofensiva con todo tipo de iniciativas. La economía además sigue ofreciendo datos récord de empleo y mejora de las expectativas.
Pero en política nadie juega solo. Y ahora, Pedro Sánchez vuelve a la cruda realidad de un nuevo otoño político infernal, o al menos una semana muy difícil, con una especie de pinza no declarada entre el PP y Junts con dos hitos: la reunión de los independentistas el lunes en Perpiñán en la que amenazan con suspender de nuevo las relaciones con el PSOE y votar todo en contra, bloqueando la legislatura, y la comparecencia del presidente el jueves en el Senado. Esta segunda cita se prevé salvaje, con toda la oposición centrada en echarle a la cara a Sánchez todos los procesos contra los ex secretarios de Organización del PSOE, pero también contra su familia, un asunto especialmente sensible y en el formato más difícil posible: en una comisión de investigación con posibilidad de interrupciones ilimitadas, en una cámara con mayoría absoluta del PP y con un presidente de la comisión de este partido. Alberto Núñez Feijóo ya empezó a calentar este sábado la comparecencia y avisó de que serán muy duros. “Si [Sánchez] miente irá al Juzgado y si dice la verdad, también”, sentenció.






