Producen casi la mitad de las 40.000 toneladas mundiales, dan empleo a 900 personas, facturan 257 millones y sirven a la élite de la gastronomía
Pocas veces lo han proclamado en público, pero el grupo Ricardo Fuentes —empresa familiar asentada en La Palma, a pocos kilómetros de Cartagena (Región de Murcia)— reivindica a esta ciudad como capital mundial del atún rojo. Ni Tokio, centro de subastas y mercado, ni Cádiz. “Tienen más fama, pero Cartagena es el verdadero epicentro”, afirma Aurelio Cegarra, adjunto a la dirección de Piscifactorías del Mediterráneo, la división de acuicultura del grupo, con 28 años de experiencia en la empresa familiar, fundada a finales de los años cincuenta y dedicada a la fabricación de salazón y a la comercialización de atún rojo fresco y ultracongelado. Las cifras sostienen el mensaje: entre 15.000 y 17.000 toneladas anuales en sus criaderos en alta mar y un 85% de exportación a los cinco continentes, con Japón como principal destino. La producción mundial de thunnus thynnus ronda las 40.000 toneladas. “El mercado japonés es estable, pero el producto está atrayendo mucho a los jóvenes; además, crece el consumo en Europa y Estados Unidos”, añade Cegarra.






