La Inspección de Pesca y Asuntos Marítimos de la Generalitat ha decomisado 130 kilos de atún rojo (Thunnus thynnus) procedentes de tres barcas de pesca recreativa inspeccionadas en la Costa Brava, concretamente en los puertos de Blanes y l’Escala. Se les levantó acta por dos infracciones, una por haber pescado atún rojo cuando ya no se podía, dado que ya no dispone de cuota para la modalidad recreativa, porque se han agotado los 39.940 kilos que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación otorgó a esta pesquera en toda la costa española para 2025. La otra porque no desembarcaron los ejemplares enteros, como estipula la normativa actual. Esta especie desde 2008 está sometida a medidas de protección diferenciada, muy estricta, y las infracciones, consideradas graves, pueden comportar sanciones de hasta 60.000 euros.
Sin embargo, tanto pescadores profesionales como recreativos aseguran que este año “hay una explosión de atún rojo” en el litoral de Girona. Desde Inspección se sospecha que la abundancia, está tentando a algunos recreativos.
Las inspecciones, que se realizan habitualmente en el momento en que desembarcaban las barcas de recreo ubicadas en los puertos náuticos, se llevaron a cabo el pasado jueves día 7 en L’Escala y al día siguiente en Blanes. En el primero de los puertos se detectó una embarcación que descargó más de 18 kilos de atún rojo troceado, cosa que, aunque se hubiera podido pescar, está rotundamente prohibida. En el segundo se localizaron dos barcas con dos atunes enteros y parte troceados, más de 111 kilos. Estos últimos se interceptaron con la colaboración de agentes de la Unidad Regional de Medio Ambiente de los Mossos d’Esquadra de Girona. Los ejemplares decomisados se depositaron dentro de las cámaras frigoríficas de la Cofradía de Blanes hasta que se entregaron a una entidad benéfica.






