A la preocupante confrontación política se está uniendo algo aún más grave, el enfrentamiento entre el poder ejecutivo y el poder judicial

La convivencia no ha sido un elemento fuerte y esencial de la sociedad española en nuestra historia, pero sí lo ha sido desde hace casi 50 años. No obstante, en los últimos años el deterioro de la convivencia es algo que se percibe tanto en las relaciones más cercanas y privadas —como las relaciones familiares y las ...

de amistad—, como en la confrontación política expresada con dureza y sin el menor respeto a las reglas democráticas y al buen hacer político en el Congreso de los Diputados.

A esta preocupante confrontación se viene uniendo en los últimos tiempos algo más grave aún, la confrontación entre el poder ejecutivo y el poder judicial. Confrontación percibida inicialmente de forma suave por declaraciones inapropiadas de miembros del Gobierno o por decisiones judiciales controvertidas. No obstante, el fallo de la Sala Segunda del Tribunal Supremo un día tan señalado como el 20-N condenando al fiscal general del Estado a dos años de inhabilitación no ha hecho más que radicalizar las posiciones.

En esta ocasión, la convivencia no se ha roto de abajo arriba como en otros momentos de nuestra historia. Es desde arriba desde donde se están mandando mensajes que alteran gravemente la convivencia.