Según a quién preguntes, España está de maravilla o al borde de otra guerra civil

Supongo que conocen una de esas pequeñas maravillas de Roma, la llamada perspectiva de Borromini, en el palacio Spada. No les desvelo nada, pues hay que verla o no te lo crees, si les digo que es una galería de arcos que parece muy larga y que mide 35 metros, cuando en realidad no llega a los nueve metros. Es una ilusión, cuyo mensaje es que no todo es lo que parece, que la vida es un juego, la realidad es un engaño, los bienes materiales no son tan grandes y cosas así. Pese a tan loable empeño pedag...

ógico, en el mismo palacio hay algunas ventanas que, si uno se fija, son de mentira, están pintadas. Es que en el siglo XVIII cobraban una tasa por número de ventanas, consideradas con bastante razón un indicador visible y mensurable de riqueza (a casa más grande, más ventanas). Pero no hay nada que agudice más el ingenio que el no querer pagar impuestos, y que estimule más la creatividad que el arte del disimulo, pues intentaban en todo caso mantener la armonía de la fachada. La fachada de cualquier cosa en Italia es algo importantísimo.

En este lugar nunca había casi nadie, aunque eso ha ido cambiando, con una obsesión creciente que detecto y podríamos definir como predilección por lo diminuto (y llevado al extremo, por la última chorrada), antes que por lo descomunal. Descubrir algo que no es lo que ve todo el mundo, esa apariencia de perspicacia que es búsqueda desesperada de la originalidad. Cuando de repente ves colas de 50 metros en una iglesia o un restaurante donde no las ha habido en la vida intuyes que alguien la ha hecho viral no sé dónde, y paciencia. Es la aplicación al turismo, me parece, de una tendencia general de repliegue en medio de la confusión, se huye de las cosas grandes que no se abarcan y cuesta comprender. Máxima expresión de todo esto: tras chocarte por la calle con el tercer turista que se graba con el móvil mientras camina te das cuenta de que mucha gente se visita a sí misma simplemente cambiando de lugar. Él es el detalle interesante, siempre, aunque esté en la Capilla Sixtina. Uno mismo como valor refugio.