Por un instante, se sinti� tan en shock como si hubiera encontrado el monolito de Una odisea en el espacio. Aquella construcci�n no ten�a ning�n sentido para �l. Adosada a la iglesia de Valderrodilla (Soria) y pintada de verde y burdeos, se elevaba varios metros del suelo como una bandera r�gida. O como una gigantesca pantalla de piedra. �Se usar�a entonces para proyectar cine? �Era tal vez una especie de memorial?�Lo primero que pens� fue que se trataba de una instalaci�n art�stica�, confiesa Gunnar Knechtel. �Le hice una foto y descubr� en internet lo que es un front�n, que no ten�a ni idea. A partir de ah� empec� a investigarlos. Es curioso: todos se han construido persiguiendo la misma finalidad -disponer de la pared m�s recta del pueblo- y para el mismo juego, pero cada uno tiene su car�cter, y eso me pareci� fascinante�.El misterioso hallazgo se produjo justo despu�s del confinamiento pand�mico. Knechtel, nacido en Kelkheim (Alemania) y entonces a punto de cumplir la cincuentena, viv�a en Barcelona con su mujer espa�ola desde hac�a ya dos d�cadas. Hab�a viajado hasta Soria porque la revista Beef, que ya no se publica, le hab�a hecho un encargo muy especial. �Ten�a que hacer un reportaje gr�fico sobre el premio al mejor torrezno. Dispon�a de cuatro d�as y quise hacer tambi�n unos retratos de la provincia. Fue as� como acab� en Valderrodilla un d�a lluvioso, contextualiza este profesional de la fotograf�a interesado en los paisajes culturales, las arquitecturas perif�ricas y los espacios invisibilizados del territorio.La exposici�n Frontones en pueblos de Espa�a, organizada por el Centro Nacional de Fotograf�a (CNF) y el Ayuntamiento de Soria, presenta en la ciudad castellana una selecci�n del centenar de im�genes que Knechtel reuni� para su proyecto entre 2022 y 2024, cuando se convirti� de repente en coleccionista de postales in�ditas. O en rastreador de (casi) f�siles. La suya es una singular�sima aproximaci�n no s�lo documental a uno de los elementos m�s distintivos -y al mismo tiempo, por falta de uso, desapercibidos- del horizonte rural aut�ctono.Para saber m�s�El CNF quiere abordar la fotograf�a como una representaci�n del medio, por supuesto. Pero tambi�n como una herramienta cr�tica y de reflexi�n, para observar c�mo est� nuestro entorno y c�mo se est� transformando. Los frontones son un instrumento muy valioso para medir la transformaci�n del espacio... y la suya como contenedores de cultura y archivos f�sicos de experiencia colectiva�, explica M�nica Carabias, directora de la instituci�n. �La fotograf�a de Gunnar Knechtel dialoga con cuestiones muy propias de la contemporaneidad. Esta muestra, en concreto, va mucho m�s all� de lo arquitect�nico. Habla de la relaci�n entre patrimonio cultural y su uso social. Permite ver c�mo en los frontones se han instalado porter�as o canastas, o han sido reconvertidos en parkings, pero tambi�n habla de despoblaci�n, de conservaci�n de la memoria y del paso del tiempo a trav�s de las grietas y las capas de pintura de estas construcciones�.Knechtel recorri� cerca de 15.000 kil�metros con su todocamino japon�s por seis provincias: Soria, �vila, Salamanca, Zamora, Navarra y Zaragoza. Se plantaba con su c�mara de 9 a 11 de la ma�ana, cuando la luz es m�s favorable, y preferentemente en d�as grises. �A veces llegaba a un sitio y hac�a tanto sol que me ten�a que volver a Barcelona�, reconoce. Ocho horas de ida y otras tantas de vuelta para ni siquiera hacer clic.Al contrario que quienes regresan cada verano a la casa de sus abuelos desde las grandes ciudades, �l viajaba a la Espa�a vac�a en primavera, oto�o e invierno. A pesar de que los frontones siempre han sido espacios de encuentro e interacci�n comunitarios, dizque el tel�n inm�vil de la sociedad agroganadera del siglo XX, en las im�genes de Frontones en pueblos de Espa�a no se ve a ning�n lugare�o. No s�lo porque a las horas a las que operaba su autor hab�a poco traj�n en aldeas con el censo en ca�da libre, que tambi�n, sino porque �ste tuvo claro desde el primer momento que quer�a dejar espacio a la interpretaci�n y a la emoci�n del espectador sin intermediarios. �Cuando retratas a una persona la mirada se dirige a esa persona y no al objeto, que era lo que a m� me atra�a�, raz0na el fot�grafo alem�n.�Son im�genes que interpelan mucho al p�blico�, pone en valor Carabias, que confirma la buena acogida que est� teniendo la propuesta, abierta al p�blico en el Centro Cultural Palacio de La Audiencia hasta el 31 de agosto. �De todas formas, la presencia humana s� est�. No se percibe f�sicamente, pero s� en ciertas huellas. Quien ve los frontones siente la vida que han tenido o escucha los gritos de los ni�os que jugaron en ellos�, matiza.Lo que s� hay son animales. Dos gatos se olisquean las caras frente al enorme tabique terroso de Aguilar de Montuenga (Soria), mientras una cig�e�a ve la vida pasar sobre el de La Orbada (Salamanca). �Hacer esa foto me cost� 2.000 kil�metros: encontr� el nido vac�o en diciembre y, claro, tuve que volver meses despu�s�, confiesa su autor. Un mensaje (Vivan las quintas 2020) saluda desde un muro de ladrillos en Aragoneses (Segovia), igual que el logo de la banda AC/DC atruena en la verticalidad p�trea de Bret� (Zamora). Dos sillas, un par de cipreses y una puerta de madera embellecen el pared�n de Terzaga (Guadalajara)con recursos de trampantojo. El rect�ngulo blanco a lo cinemascope de Sancti-Sp�ritus (Salamanca)contrasta con el rosa chicle de la pared �inclusiva? de Egozkue (Navarra). La exposici�n reproduce a gran formato 15 de ellos. No obstante, quien se quede con ganas de ver m�s tiene a su disposici�n una proyecci�n de ocho minutos con 80.�Mi favorito es el de Coscurita (Soria), que es el �nico que proyecta una sombra. Es una construcci�n impresionante, se puede jugar en ella por ambos lados�, se�ala un fot�grafo que ha estampado la firma en los principales peri�dicos y revistas de su pa�s y tambi�n ha puesto su talento a disposici�n de empresas espa�olas del sector bancario y cervecero.Knechtel se fij� �nicamente en lo que los puristas denominan front�n de plaza libre. Es decir, en el tipo de construcci�n que suele estar junto a elementos tradicionales del municipio -como el lavadero, la fragua y la b�scula- y no dispone de pared lateral que propicie el rebote de la pelota. De ah� que, cuando le preguntan por qu� no visit� tambi�n el Pa�s Vasco, su respuesta bien pudiera ser dibujar con los dedos una figura geom�trica en el aire, como hac�a Mia Wallace (Uma Thurman) en Pulp Fiction.Frontones en pueblos de Espa�a valida de alguna forma la labor divulgativa de cuentas como Pilota Plazak (Facebook) y la labor de fotodocumentalistas de estos imponentes iconos, como el donostiarra David Argindar o el burgalense Santiago A. Sagredo. �El front�n me lleva a la infancia, pues en mi colegio hab�a uno bien grande en el patio�, comparte este �ltimo. �Al front�n abierto a la plaza del pueblo se le puede aplicar el pensamiento de Martin Heidegger en su obra El arte y el espacio: 'Las cosas no s�lo pertenecen al lugar; son el lugar'. Lamentablemente, la despoblaci�n ha dejado sin funci�n l�dica a muchos de los frontones que aparecen en estas p�ginas, pero pueden seguir siendo el cauce para concretar el tiempo en el espacio. Y una manera de conectar con aquellos que lo ocuparon en un pasado y, por tanto, evocarlos�, escribe en el pr�logo de su fotolibro sobre frontones sorianos.Es curioso que ahora que los ni�os ya no juegan en la calle y que parezcan preferir hacerlo dentro de rect�ngulos tecnol�gicos, estas pantallas anta�o tan populares queden relegadas como simples vestigios o, sin m�s, olvidadas. �Yo creo que los frontones a�n conservan su magnetismo como escenarios para el juego. Lo vemos en las familias que los usan en vacaciones�, apunta Carabias. �Tenemos mucho que aprender todav�a de ellos y de nuestro paisaje rural tan rico y variado�.Knechtel, por lo pronto, ya ha vuelto a ponerse al volante para ampliar su cat�logo.