El equipo de Xabi enlaza contra el Girona su tercer empate seguido en la Liga y cede el liderato al Barça, al que sacaba cinco puntos al terminar octubre
Al Real Madrid se le evaporó en noviembre todo aquello que parecía prometer en octubre, después de ganar por fin al Barcelona en el Bernabéu. Desde aquella ilusión en la cumbre, hasta el tropezón contra el penúltimo de la tabla, un Girona que emite señales de que empieza a remontar el vuelo después de una caída libre alarmante. Las del equipo de Xabi Alonso resultan preocupantes: solo ha ganado uno de los últimos cinco partidos. Ha dejado escapar tanto que ha perdido la cabeza de la Liga, un punto por detrás ya del Barça, del que había llegado a distanciarse cinco. El Madrid se ha desajustado, aunque en Montilivi recuperó la intención de presionar arriba y lució algo más de espíritu. Insuficiente como en los últimos tres partidos del campeonato nacional, tres empates sin lucir demasiadas armas.
Casi la única buena noticia para Xabi fue Militão, recuperado tras su lesión, y cuya posición marcaba la temperatura del encuentro. Cuando el Girona emprendía la salida, saltaba al campo contrario, persiguiendo a Ounahi casi hasta el área de Gazzaniga. Su avance señalaba tanto las intenciones del Madrid como al futbolista más peligroso del rival. El movimiento del brasileño sostenía un nuevo empeño de Xabi de ir a buscar muy arriba al rival. Los ajustes no resultaban perfectos, pero la intención volvía y los jugadores dejaron tramos en los que conseguían recuperar en zonas muy avanzadas, la idea madre de su entrenador.






