Hoy se celebra el Día de la Acuicultura, para poner en valor el compromiso y la dedicación de un sector que emplea a más de 8.000 trabajadores y que produce uno de los alimentos más saludables y sostenibles del planeta. Al tiempo, impulsa la vida económica en localidades de la España vaciada. Feliz día, hoy y siempre.

¿Se ha cuestionado alguna vez de dónde procede ese delicioso pescado al horno que disfruta en su mesa? ¿Quién ha hecho posible que llegue hasta su plato? Si preguntáramos a cualquier comensal, probablemente respondería lo más evidente: “viene del mar, ¿de dónde si no? Y los pescadores lo llevan a la lonja”. La respuesta, aunque lógica y sin ser incorrecta del todo, tampoco es precisa.

A muchos consumidores les falta un dato clave: más del 57% del pescado consumido en el mundo procede de la acuicultura, una actividad que consiste en el cultivo controlado de peces y algas en mares, ríos y otros entornos acuáticos. Dado que la pesca no alcanza por sí sola para cubrir la demanda mundial que existe de pescado (la FAO ya ha advertido sobre el debilitamiento de los recursos de la pesca extractiva), la acuicultura se convierte en una solución eficiente, sostenible y cercana que garantiza el suministro sin agotar los recursos naturales. Lejos de competir, acuicultura y pesca convencional se complementan para que podamos seguir disfrutando de pescados nutritivos y sabrosos. Y, de hecho, es muy probable que el ejemplar que hoy preside la mayoría de las mesas provenga de la acuicultura española.