El proceso de dejar de ver a los progenitores como héroes debe formar parte del desarrollo de los niños a la vez que los adultos deben ayudarles a crear su propia identidad y criterio

Durante los primeros años de los hijos, todo aquello que hagan los padres les puede parecer perfecto: son prácticamente dioses. Pero a medida que pasan los años, pueden comenzar a surgir pensamientos no tan infantiles en los que los adultos ya no son completamente idóneos: se trata de un proceso psicológico conocido como la desidealización parental. “Es un hito del crecimiento que todas las personas tienen que ir desarrollando a lo largo de es...

tas etapas. Cuando son muy pequeños, los hijos ven a sus progenitores como figuras perfectas por función adaptativa y protectora”, explica Marta Ortiz, psicóloga infantil de la clínica de psicología infantojuvenil Inda. “Sobre los seis o siete años empiezan a entender que sus padres pueden cometer errores, pero aún no son capaces de entender que la opinión de sus padres está mal, en ese aspecto todavía son perfectos”, prosigue. En la adolescencia, según informa la experta, ya es cuando se empieza a entender que las personas tienen diferentes ideas a las propias, y aquí es cuando sus ideas pueden chocar con las de sus mayores.