Los científicos del mayor organismo de investigación del cáncer de España intentan pasar página abrumados por los indicios de contratos amañados y corrupción

Puede parecer una anécdota, y tal vez lo sea, pero estos días el hecho se interpreta como un símbolo de los tiempos que corren en el mayor centro de investigación del cáncer del país: la copa de Navidad se ha cancelado. “Y alguna gente se ha quejado, porque había ganas de celebrar”, asegura una investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). El organismo afronta la peor crisis de su historia con una investigación abierta por la Fiscalía Anticorrupción por supuestos contratos amañados, inflados y otorgados a empresas amigas por sumas millonarias. L...

as ganas de celebrar vendrían porque por fin se ha señalado a los presuntos responsables de esa trama, y ahora se trata de empezar una nueva etapa.

“Nadie ha tenido la valentía hasta hoy de poner financiación sobre la mesa”, decía en 1998 el bioquímico Mariano Barbacid, recién regresado de Estados Unidos para hacerse cargo de la dirección del CNIO, durante el Gobierno de José María Aznar. En ese momento no tenía ni edificio, y le acompañaban solo 10 trabajadores, pero existía la promesa de dotarlo con una financiación sin precedentes y, lo que era mucho más importante, una gran flexibilidad para contratar, despedir y operar que no tenían otros centros de investigación más vetustos, como el CSIC.