José Manuel Bernabé relata a EL PAÍS cómo funcionaba la presunta red mafiosa dentro del centro público, que pudo sustraer hasta 30 millones de euros
Durante al menos 15 años, el mayor centro de investigación del cáncer fue un nido de corrupción cuyos cabecillas podrían haber robado hasta 30 millones de euros de dinero público amañando contratos. Es la imagen que dibuja el último gerente del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), José Manuel Bernabé, que dejó su cargo el viernes tras una denuncia inconcluyente por
data-link-track-dtm="">presunto acoso. Bernabé ha compartido con EL PAÍS detalles de cómo funcionaba esa presunta trama, sobre la que ya ha aportado cinco informes a la Fiscalía Anticorrupción y la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales de la Policía Nacional (UDEF). Su relato está respaldado por decenas de documentos revisados por este diario. Por cuantía y alcance, sería el mayor caso de corrupción en un centro científico de la historia reciente.
El presunto cabecilla de la red era Juan Arroyo, que fue gerente del CNIO desde 2009 hasta su cese en 2025. Bernabé habla de malversación, documentos falsificados, tráfico de influencias, incluso de trabajadores contratados con fondos públicos que hacían de sirvientes en casa del cabecilla. Estas pruebas se suman a las ya denunciadas por un exalto cargo del CNIO ante la Fiscalía Anticorrupción, lo que inició la investigación del ministerio público en noviembre.






