Un 15% de las familias tuvieron que recortar otros gastos básicos, como alimentación, para poder pagar las facturas de calefacción
La pobreza energética española se reduce, pero queda trabajo por hacer. En el invierno de 2024, más de 8,5 millones de personas (el 17,6% de la población) no pudieron calentar sus casas correctamente, un dato que mejora tres puntos respecto a 2023, año en el que alcanzó su pico. Además, una de cada diez familias tuvo que retrasar el pago de sus ...
facturas energéticas, algo que resulta “preocupante”, según detallan los autores del Informe de indicadores de Pobreza Energética en España 2024 elaborado por la cátedra de Energía y Pobreza de la Universidad Pontificia Comillas y presentado este pasado jueves. Este dato, asegura el estudio, es “malo”, ya que a partir de enero de 2026 decae la prohibición de cortar los suministros a los beneficiarios del bono social.
Los ingresos propios que les hizo falta a los hogares vulnerables para costear la energía necesaria para mantener un confort térmico adecuado y tener un nivel suficiente de servicios energéticos fue de 150 euros, 18 menos que en 2023, gracias a la reducción de los precios de la luz. Para tratar de reducir estos datos de pobreza energética, Elisa Carbonell coordinadora de proyectos de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN por sus siglas en inglés) ha pedido “facilitar los trámites para que las personas puedan pedir ayudas públicas para pagar la luz o el gas”.







