Revisar el aislamiento, ajustar la temperatura y cambiar el viejo equipo por otro eficiente son algunas pautas aconsejables para rebajar el coste energético en los hogares
La caída de las temperaturas estos días obliga a intensificar el uso de la calefacción y a destinar un presupuesto mayor a este consumo doméstico. Cómo rebajar la factura energética se presenta como una tarea clave en la economía familiar. . Modificar costumbres, desterrar errores comunes, entender qué se contrata según el tipo de vivienda o comprar sistemas más eficientes son el primer...
paso para evitar que la calefacción queme el bolsillo.
Las calderas de gas requieren un mantenimiento adecuado, ya que si está mal ajustada o con suciedad en los intercambiadores pierde rendimiento y consume más gas para producir el mismo calor. Contratar un servicio de puesta a punto cuesta entre 90 y 150 euros anuales, “pero se traduce en ahorros de hasta un 15%”, señala el director de Atención al Cliente de Endesa para la Zona Sur, José Antonio Ranea.
Hay que ajustar de forma adecuada la temperatura, ya que cada grado de más aumenta la factura. Uno de los errores más habituales es apagar la calefacción por completo y luego encenderla al máximo (25 grados) para calentar la casa más rápido. “En invierno es suficiente con 21 grados para garantizar el confort”, indica Ranea. Apela al “infravalorado” termostato, como “motor del ahorro y cerebro de la climatización”. “Debe de estar bien ubicado y programado para evitar sobrecalentamientos innecesarios”, agrega. Los más modernos son programables e inteligentes, lo que permite adaptar la temperatura a los horarios reales de uso y zonificar la vivienda. En caso de tener que renovar la caldera de gas —la vida útil suele ser de 10 a 15 años— lo más eficiente es elegir una de condensación.






