El Gobierno británico renuncia a proteger al trabajador frente al despido improcedente desde el primer día de contrato

Ni un día sin su correspondiente sobresalto. El primer ministro del Reino Unido, el laborista Keir Starmer, se enfrenta de nuevo al malestar de sus diputados por la enésima rectificación —con giro a la derecha incluido— de sus promesas electorales. El Gobierno británico ha decidido a última hora echarse atrá...

s en su compromiso de reforzar la protección a los trabajadores frente a un despido improcedente desde el primer día del contrato.

Con la legislación actual, las empresas disponen de un periodo de prueba de 24 meses en el que pueden prescindir libremente del empleado. Los laboristas prometieron cambiar eso y establecer una indemnización por despido improcedente desde el primer día de contrato, pero ahora Downing Street matiza esa propuesta y plantea solo reducir a seis meses el periodo de prueba. El objetivo es salvar una legislación laboral estancada en las negociaciones en la Cámara de los Comunes, en la de los Lores y entre sindicatos y patronal.

La izquierda británica llegó al poder a lomos de la promesa de revisar por completo los derechos de los trabajadores, para mejorar aspectos del mercado laboral casi leoninos, como el abuso del despido improcedente, de los contratos de “cero horas” o de las bajas por maternidad o por enfermedad condicionadas al tiempo que el trabajador lleva contratado.