La irlandesa opina que Gobierno y comunidades tienen buena voluntad, pero faltan determinación y recursos

La mirada de Grainne O’Hara (Dublín, 58 años) ha visto pasar rutas migratorias por medio mundo en sus 32 años de trabajo en ACNUR, el alto comisionado de Naciones Unidas para los refugiados. Ahora, como representante en España, uno de los países europeos más presionados por las llegadas de extranjeros a sus fronteras, tiene bajo la lupa la implementación del pacto europeo, la herramienta que trata de reorganizar los trámites de las personas que buscan protección internacional y de las migraciones en general. Encuentra en España “buena voluntad política, tanto en el Gobierno como en las comunidades” para mejorar en estos aspectos, pero también espera que se consolide con “determinación y recu...

rsos”. Todo ello, afirma, contribuiría a doblegar el discurso xenófobo y de criminalización que se extiende como una mancha de aceite.

Pregunta. Frente a un promedio europeo del 51%, España concede alrededor de un 13% de las solicitudes de asilo y protección, a las que habría que sumar sus políticas de apoyo a los venezolanos. ¿Qué opina de esas cifras?

Respuesta. Con la protección humanitaria para los venezolanos, que son el grupo más numeroso en el sistema de protección español, y la protección temporal para los ucranios, nuestros datos dicen que suman un 47%. Corresponde a las realidades que afronta el sistema de asilo en España, que, por lo demás, es inclusivo y las decisiones se toman en un contexto de solidaridad y de apertura hacia los solicitantes. Pero el funcionamiento está lejos de la perfección: se tarda demasiado para acceder a una cita para solicitar el asilo y esto es solo el punto de entrada. Una espera de meses implica que no se han evaluado las necesidades inmediatas de niños, de mujeres, de víctimas. Hay retos también con la calidad de los servicios de interpretación. Todos esos procesos hay que acelerarlos y llegar a decisiones más rápidas y de calidad.