El periodista Javier Maestro rememora los años en los que el deporte de la canasta despegó de manera definitiva en España
Entre las numerosas virtudes que tiene el baloncesto se encuentra la capacidad para demostrar lo elástico que puede llegar a ser el tiempo dependiendo de las circunstancias. Cuando un partido está a punto de terminar y el resultado va muy ajustado, los entrenadores suelen pedir un tiempo muerto. A veces, el marcador señala que apenas quedan un par de segundos y unas centésimas. Los cuerpos técnicos dan instrucciones a los deportistas. Tantas que parece imposible que ni tan siquiera se pueda cumplir una pequeña parte de todas las órdenes. Es físicamente imposible. Y, sin embargo, sucede. Por muy corto que sea el espacio de tiempo, hay lugar para decenas de movimientos coordinados que permitir...
án hacer un aclarado para un último lanzamiento o un alley-oop que tornará el cierre del encuentro a algo parecido a cumplir el sueño deportivo americano. Un extraño efecto hará que, en el marcador electrónico, las centésimas avancen casi al ritmo de los segundos y estos lo hagan con la cadencia justa para que el último intento de canasta se pueda llevar a cabo. Es parte de la magia del baloncesto.






