El italiano ha devuelto al equipo vitoriano a la Copa con una apuesta por un baloncesto de ritmo alto y una mentalidad resistente como base de su proyecto

En el baloncesto, como en la guerra, no siempre gana el más fuerte. A veces vence quien mejor entiende el ritmo del combate. Paolo Galbiati, entrenador del Baskonia, habla del juego en esos términos: anticipación, lectura del momento, control emocional. En su mesilla conviven dos referencias que ayudan a explicar su manera de entender el deporte: Kobe Bryant y El arte de ...

la guerra. Una mentalidad obsesiva y una filosofía estratégica. Disciplina y adaptación.

En la pista, su propuesta es reconocible: rotaciones constantes, transiciones rápidas y jugadores capaces de intercambiar posiciones sin que el sistema pierda coherencia. Un baloncesto dinámico, agresivo en el ritmo y flexible en la estructura. Pero Galbiati insiste en que el juego no empieza en la pizarra. “La táctica es importante, pero lo decisivo es la mentalidad”, explica. “Quiero que mis jugadores entiendan por qué hacemos cada cosa. Si comprenden el sentido, juegan con convicción. Y cuando juegan con convicción, el error deja de ser un problema y se convierte en aprendizaje”.