El equipo italiano, entrenado por la leyenda en Vitoria Dusko Ivanovic, sucumbe ante la velocidad y el físico de los jugadores de Paolo Galbiati en un partido en el que se homenajeó a Achille Polonara, enfermo de leucemia y ex de los dos clubes
A este Baskonia, definitivamente, le ha cambiado la cara. Ya no queda nada, o muy poco, de ese equipo triste y superado por las circunstancias que encajó un doloroso 0-6 en el arranque de la Euroliga. El equipo de Paolo Galbiati parece haber encontrado por fin el camino y ya son cuatro las victorias consecutivas, tres en la competición europea (Dubai, Efes y Virtus) más una muy meritoria en Liga ACB ante el Tenerife que llegó líder a Vitoria y se marchó con su primera derrota del curso. Este jueves minimizó a la Virtus de Bolonia desde el primer cuarto, con ventajas casi siempre por encima de los diez puntos. Que Carsen Edwards, un tirador letal, terminara los primeros diez minutos con cero puntos habla bien a las claras del trabajo defensivo de los de Galbiati. La máquina de anotar estadounidense terminó con 13 puntos y un 3 de valoración, con muy malos porcentajes de tiro (4/16).
El triunfo frente al Dubai la semana pasada supuso un punto de inflexión en un equipo que ha recuperado la alegría sobre el parqué, ratificado dos días después ante el Efes y el domingo ante el Tenerife, eso sí, todo partidos en casa, como el de hoy ante la Virtus. El reto ahora para Baskonia es rubricar este cambio en el juego y los resultados a partir de esta misma semana, con desplazamientos a Lleida en ACB el domingo, y la que viene con los viajes a Sofía y Belgrado para jugar contra los exiliados israelíes, Hapoel y Maccabi Tel Aviv, en Euroliga, y a Barcelona a enfrentar a los culés otra vez en competición doméstica.






