Imagen de archivo del expresidente catalán Jordi Pujol. EFE/Alejandro García
Rossi García Ávila |
Barcelona (EFE).- Once años después de la confesión, el caso de la fortuna de los Pujol en Andorra llega a juicio con la incógnita de si el expresident, de 95 años, sorteará el banquillo por su maltrecha salud, tras una compleja investigación que ha acompasado su ocaso personal y político, en pleno procés.
La Audiencia Nacional ha citado para el próximo lunes a Jordi Pujol, hospitalizado esta semana por una neumonía, para examinarlo por videoconferencia antes del inicio del juicio y calibrar si está en condiciones de afrontarlo o si, como sostienen los forenses, su deterioro cognitivo le impide defenderse.
Si acaba exculpado por demencia -como lo fuera su esposa Marta Ferrusola en 2021, tres años antes de morir-, Pujol vería cerrada de un abrupto carpetazo la causa que ha acabado ensombreciendo el legado de sus 23 años al frente de la Generalitat (1980-2003), un horizonte que tal vez no vislumbraba cuando decidió hacer público el capital familiar oculto en Andorra.













