Una exposición reúne la emblemática serie realizada por la fotógrafa alemana mientras documentaba la construcción del Marx-Engels Forum. Un retrato austero e irónico que logró esquivar la censura al tiempo que parecía anticipar cambios que pocos podían haber previsto

La fotografía captura un instante decisivo: una estatua monumental del filósofo Friedrich Engels ha quedado suspendida en el aire. En el fondo, los bloques de pisos conviven con la torre de la iglesia de Santa María y la Torre de Televisión en el histórico barrio de Mitte, en el Berlín oriental, subrayando el contraste entre el pasado y el presente. Su autora es la fotógrafa alemana Sibylle Bergemann (1941-2010), una de las grandes referencias de la fotografía alemana de las últimas décadas del siglo XX. Vista hoy, la imagen invita a pensar que estamos ante otro documento más del ocaso de un ídolo; a leer la escena como una retirada, la consecuencia de un giro histórico. Sin embargo, la imagen fue tomada durante el proceso de la instalación del Marx-Engels Forum, dedicado a las dos figuras centrales del relato oficial. Un detalle que desarma nuestras primeras certezas y revela hasta qué punto la historia —y nuestra mirada— pueden invertir el sentido de una misma imagen.