La Casa Blanca no se ha pronunciado aún oficialmente sobre el proyecto de 28 puntos recogido en varios medios

¿Otro intento de presionar a Ucrania para ver si finalmente cede ante Moscú, o algo más serio? La Casa Blanca guardaba silencio oficial después de que haya salido a la luz que Estados Unidos y Rusia manejan un plan de paz de 28 puntos que obliga a Kiev a aceptar condiciones durísimas para poner fin a la guerra, sin que el Kremlin parezca dar nada a cambio más que suspender sus ataques.

Tras 11 meses de tiras y aflojas, de negociaciones fallidas, cumbres mantenidas y reuniones canceladas, amenazas, golpes sobre la mesa e insultos públicos, las cosas parecen haber vuelto —o quizá nunca se fueron— al mismo punto en el que estaban allá por enero o febrero: Washington y Moscú se alinean en sus posiciones sobre la guerra y es Ucrania, el país agredido, el que acaba al pie de los caballos, presionado a aceptar un armisticio pírrico con todos los ingredientes de una derrota. La única diferencia respecto a lo que se manejaba en febrero es que ahora, al menos, no le exigen a Zelenski que además dé las gracias en público desde el Despacho Oval.

Al menos esto es lo que se deduce de lo que se ha ido filtrando sobre el supuesto acuerdo de paz que han ido tejiendo entre bambalinas los hombres de confianza de los presidentes Donald Trump y Vladímir Putin -el estadounidense Steve Witkoff y el ruso Kiril Dimitriev, respectivamente- mientras los dos líderes daban la impresión de estar más en desacuerdo que nunca tras la suspensión de su cumbre en Budapest y la imposición de nuevas sanciones de Estados Unidos contra el sector petrolero ruso.