Imagen de las sombras del presidente ruso Vladimir Putin (i) y del presidente estadounidense Donald Trump (d.) durante su reunión en Anchorage, Alaska, EE.UU., el 15 de agosto. EFE/EPA/Sergey Bobylev/SPUTNIK/KREMLIN POOL
Moscú (EFE).- Las negociaciones sobre el nuevo plan de paz para Ucrania se han convertido en un culebrón más propio de la Guerra Fría con filtraciones, escuchas, ultimátum, bulos y dudas sobre la autoría del documento llamado a solucionar el conflicto más grave ocurrido en el continente europeo desde la Segunda Guerra Mundial.
Según informa The Wall Street Journal, todo empezó a mediados de octubre tras la iniciativa en Gaza del presidente de EE.UU., Donald Trump, quien ordenó preparar una hoja de ruta similar para Ucrania.
El enviado de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y el yerno del presidente, Jared Kushner, se pusieron manos a la obra con el plan de 28 puntos.
La prensa asegura que contaron con la colaboración del emisario económico del Kremlin, Kiríl Dmítriev, que viajó expresamente a Miami a finales de octubre, justo después de que Trump aprobara las sanciones contra las mayores petroleras rusas.











