Muchos líderes políticos y empresariales se jactan de dormir poco, pero la ciencia demuestra que lleva a tomar peores decisiones y perjudica la salud
La primera ministra de Japón, la conservadora Sanae Takaichi, causó estos días cierto revuelo internacional al conocerse que había convocado a sus asesores para una reunión a las tres de la madrugada y al confesar en una comisión legislativa que, desde que es primera ministra, sobrevive durmiendo una media de entre dos y cuatro horas diarias. “Probablemente sea malo para mi piel”, ironizó Takaichi ante los diputados de la comisión. Sin embargo, para los expertos consultados por EL PAÍS, esta confesión invita a todo menos a la broma. ...
Quienes alardean de dormir poco asocian este hecho con la productividad, con tener más tiempo para trabajar. Sin embargo, saltarse el descanso se asocia con todo lo contrario, con una peor eficacia y un peor rendimiento. “Si prescindes del sueño para trabajar más de lo normal, vas a estar más fatigado y vas a cometer más errores. A veces esos errores pueden ser faltas de ortografía, pero otras veces pueden costar miles de millones de euros o llevarse por delante las vidas de decenas de personas”, concluye Carlos Egea, presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño.







