La biografía que inspiró el filme ganador del Oscar a la mejor película internacional pone el foco en el Alzheimer de la protagonista y el reto nacional de conocer el pasado
Suena raro, pero en ocasiones conseguir un certificado de defunción, aunque sea uno con importantes lagunas, puede ser una alegría, una gran victoria a celebrar. Cualquiera que haya visto Aún Estoy Aquí, que le brindó a Brasil el primer Oscar de su historia, recuerda la escena. Eunice Paiva, viuda del diputado Rubens Paiva, al que la dictadura desapareció para siempre, posa orgullosa, con una sonrisa y el doc...
umento que acaba de recibir en el registro civil. Es 1996. Para entonces, la señora Paiva lleva 25 años de lucha para conocer el paradero de su esposo.
— “Ella alzó el certificado de defunción ante la prensa, como si fuera un trofeo. Fue en ese momento cuanto me di cuenta: ahí estaba la verdadera heroína de la familia”, escribe su hijo, el escritor y dramaturgo Marcelo Rubens Paiva, en la autobiografía homónima que inspiró el premiado filme del director Walter Salles.
Como la película, la obra que acaba de publicar en español Shackleton Books con traducción de Sophia Neitzert Torres, relata la historia de Eunice Paiva, pero desde una perspectiva distinta, de modo que resultan complementarias. El libro, editado en Brasil hace una década, fue alumbrado como un pulso contra la desmemoria. Para contrarrestar la pérdida de memoria, la que sufre Eunice, aquejada de Alzheimer, y las dificultades de su patria para encarar el legado de la última dictadura.






