El dato de los detenidos por origen geográfico que ofrece la Ertzaintza apenas sirve para pasear por X
El algoritmo que domina mi timeline en X las últimas semanas resulta bastante efectista. Se divide en tres asuntos principales, con subtemas entrelazados. El primero trata de periodistas en la picota. La polémica recurrente estos días es la entrevista de Ricard Ustrell en El matí de Catalunya Ràdio a Luis Rubiales, quien solo unas horas después acabó siendo víctima de los huevazos de su tío. Este asunto deriva en varias tramas secundarias, que se resumen en criticar todo lo que haga Ustrell, desde sus editoriales en antena hasta la chaqueta que lleva, para acabar zurrando a la Corporación Catalana de Medios, en plena batalla por el cambio de nombre (3cat) que afecta a sus marcas históricas (TV3 y Catalunya Ràdio). La variante madrileña (que también copa mi feed) se ocupa de las batallas del ministro Óscar Puente, quien se lanza a pecho descubierto contra periodistas y medios. En este caso, la pendiente resbaladiza termina salpicando a RTVE y la supuesta instrumentalización que practica Pedro Sánchez. Todo muy pegajoso, con un sesgo inevitable de gremio.
La segunda cuestión que inunda mis redes sociales es un bucle ya de dimensiones mundiales: Rosalía. Allí donde mire sale ella: protagonizando el cuento de La princesa y el guisante con Jimmy Fallon, cantándole La Perla a capela a David Broncano o protagonizando un TikTok incomprensible donde mueve las manos al son del piano. La historia secundaria en este caso navega por las aguas del desamor y el despecho, con menciones a todos los ex conocidos de la cantante (Rauw Alejandro, C. Tangana o Jeremy Allen White). ¿A quién no le han roto alguna vez el corazón? Me quedo con Francino y su entrevista en la SER a la artista catalana: “Si a mí me dicen la mitad de las cosas que salen en esta canción [La Perla], yo me voy de aquí llorando, pero llorando”. Después de escucharle, es inevitable desear que todos los hombres sientan como él.






