Difundir el origen de los detenidos en aras de la transparencia debe tener en cuenta el riesgo de reforzar los prejuicios xenófobos
La Ertzaintza ha modificado un criterio que llevaba décadas manteniendo y ha comenzado a precisar en sus notas informativas el origen de los autores de delitos concretos, distinguiendo entre españoles y extranjeros; y
aintza.euskadi.eus/lfr/web/ertzaintza/estadisticas-delictivas" data-link-track-dtm="">clasificando a estos últimos por distintas zonas geográficas. El Gobierno vasco y el PNV, que controla la Consejería de Seguridad, han defendido la decisión en aras de la transparencia y para combatir los bulos y la difusión de datos sesgados, con críticas directas tanto al PP como a Vox.
En una sociedad como la actual —hiperconectada y saturada de información pero madura— cualquier iniciativa que sirva para desmontar el relato de la extrema derecha, que vincula inmigración y delincuencia —algo que los números desmienten una y otra vez— tiene que ser saludado, pero también analizado con rigor. El discurso ultra ha ido creciendo, entre otras razones, por el inmovilismo, el exceso de paternalismo y la falta de pedagogía por parte de las instituciones democráticas sobre los beneficios y desafíos que supone la inmigración. Precisamente por eso, ahora deben ser muy cuidadosas para que la información que se facilite no contribuya a perpetuar aquello que se pretende combatir y termine por estigmatizar a colectivos enteros reforzando estereotipos racistas y xenófobos.






