La vista concluye sin aportar nuevos indicios contra García Ortiz y en medio de un país polarizado
Las primeras palabras del alegato final de la defensa del fiscal general del Estado encerraban un claro mensaje camuflado en una lisonja al tribunal. “Este ha sido un juicio marcado por un contexto mediático excepcional, que en ocasiones ha desbordado el marco jurídico”, comenzó su intervención el abogado del Estado José Ignacio Ocio, en nombre de Álvaro Garc...
ía Ortiz. “Un juicio paralelo basado en conjeturas”, prosiguió Ocio, antes de culminar con el recado envuelto en terciopelo diplomático: “Todo eso no influirá ni en la seriedad ni en la independencia de este tribunal”.
Cuando, al filo de las 17.30 horas de este jueves, el presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, pronunció el “visto para sentencia”, se ponía en marcha el reloj para una de las decisiones más comprometidas que haya afrontado en décadas el Tribunal Supremo. El juicio concluye sin aportar nuevos indicios a los que llevaron a sentar en el banquillo por primera vez en la historia a la sexta autoridad del Estado, acusado de revelación de secretos. Y en medio de un alboroto político y mediático sobre el que deberán deslizarse siete magistrados: cuatro considerados conservadores (Manuel Marchena, Juan Ramón Berdugo, Antonio del Moral y Carmen Lamela), dos progresistas (Ana Ferrer y Susana Polo) y otro sin adscripción tan definida (Martínez Arrieta).







