Madrid (EFE).- El juicio contra el fiscal general del Estado quedó visto para sentencia este jueves tras una sesión protagonizada por los informes de las acusaciones, que han vinculado la filtración a un plan político contra la pareja de Ayuso, y por una defensa que ha denunciado el «juicio paralelo» contra Álvaro García Ortiz, a quien considera «inocente».
Por su parte, la Fiscalía ha defendido que García Ortiz no cometió un delito de revelación de secretos porque esa información ya había sido proporcionada previamente a varios periodistas y que, en caso de haberlo hecho él, sería «impune» al ser conocida por la prensa.
«Única explicación razonable»
Tanto la acusación particular que ejerce Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña, como los abogados de cuatro acusaciones populares han apuntado directamente al fiscal general como la persona que filtró el correo en el que el abogado de este empresario reconocía un fraude a Hacienda para llegar a un pacto.
Para el autodenominado sindicato Manos Limpias, es la «única explicación razonable». Su abogado ha subrayado que «no existe una alternativa» dado que «se ha eliminado todo el rastro de prueba de descargo que podría haber» ante el borrado del móvil del fiscal general.











