Su caña ceñida está en el punto de mira. En los 60 supusieron una drástica ruptura para el armario de la mujer en forma de futurismo pop

En 1964, casi como un presagio de la carrera espacial que culminaría unos años más tarde, André Courrèges presentó su colección The Moon Girl Look. Sus maniquíes ataviadas con tejidos sintéticos como el lúrex y el elastán, vestidos trapezoidales y minifaldas de tiro bajo que rivalizaban en su autoría con Mary Quant, abrirían una nueva era bautizada como Space age. ...

Una drástica ruptura para el armario de la mujer en forma de futurismo pop, bajo el contexto de la Guerra Fría y la segunda ola del movimiento feminista que explosionaría poco después. “Ya no caminamos por la vida. Vamos corriendo, bailando. Conduces un coche, coges un avión. Tu ropa debe ser capaz de moverse también”. El alegato que acompañó a su famosa colección ponía el foco de atención en los pies, con una curiosa bota de caña media y suela plana que sustituiría a las medias de nailon y los zapatos de tacón.

La etimología del término con el que se acabó conociendo a ese calzado –the go-go boot– apunta a la expresión francesa à gogo que podríamos traducir como ”en abundancia, sin límites”, y a la jerga coloquial en países anglosajones de usar la palabra go cuando algo está de moda, además de la coletilla que asumieron las bailarinas de clubes nocturnos del momento como el famoso Whiskey a Go Go, en West Hollywood.