El boho chic, esa estética ‘celebrity’ y relajada que definió el comienzo de los 2000 en nuestros armarios, persiste en su idea de conquistar este verano. El empeño por su regreso que lidera la diseñadora Chemena Kamali, al frente de Chloé, no conoce límites, con el apoyo de una industria que se hace eco de cada uno de sus códigos de vestimenta para perpetuar su estilo etéreo y effortless entre las tiernas generaciones.

Tras imponerse el ante como segunda piel de esta primavera y los vestidos vaporosos en la maleta de vacaciones, hay una prenda con pasado hippie que siempre ronda los meses de estío: la falda boho. Capaz de poner de acuerdo a públicos tan dispares como la bohemia ibicenca, al paseo marítimo de Puerto Sherry o las ‘it girls’ londinenses, se asienta esta temporada para facilitar ese complejo ejercicio de vestir bien cuando el calor aprieta.

Incluso la estética Indie Sleaze que instauró la red social Fotolog y regresó hace un par de años de la mano de Celine, rinde pleitesía a su silueta aparentemente frágil en festivales de música. Un rápido vistazo a la colección que Kate Moss y Bobbie Gillespie (Primal Scream) han planeado junto a Zara para este verano con el perfecto ideario de cómo vestir sobre el lodo del Festival de Glastonbury, incluye esta falda etérea combinada con un bikini de tachuelas y botas de cowboy en su equipaje.