La vuelta de los zuecos se ha anunciado tanto como la del meteorito definitivo pero esta vez, puede ir en serio. Si seguimos el rastro del dinero y los precios de las webs de reventas —señales más fiables que los looks de los influencers—, podemos intuir un otoño abundante en suelas de madera y tachuelas. Los zuecos no favorecen ni gustan del todo a nadie, tampoco son...
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especialmente cómodos, pero cada cierto tiempo todos los llevamos. Será por eso que nunca acaban de irse.
Su última resurrección oficial se avistó a inicios de 2025 en la Semana de la Moda de París. Se vieron en los estilismos de los early adopters que entraban a los desfiles y en los entusiastas que los esperaban a la salida. Pero no solo, en las mismísimas pasarelas, Miu Miu y Hermès, dos marcas poco sospechosas de espíritu Peace & Love, presentaron sus versiones de zuecos, cuyas copias mal o bien conseguidas veremos por todas partes este otoño.
Más pistas: esta temporada los Crocs, emblemáticos zuecos ugly shoes desde 2002, han seguido su triunfal incursión por el universo de la moda con un drop firmado Simone Rocha, un zapato cubierto de perlas que se agotó en menos de una hora. La marca inició sus colaboraciones con diseñadores en 2017 con Cristhopher Kane, y continuó en 2018 con Balenciaga. En septiembre de 2021 su CEO vaticinó que para 2026 sus ventas se habrían duplicado. Probablemente se haya quedado corto.







