Esta suela representa al verano en estado puro, aunque su pisada se alargue durante la rentrée y la caída de la hoja los meses venideros. Con una larga historia a sus espaldas que se remonta al Antiguo Egipto, el calzado de esparto y yute se ha convertido en sinónimo de ese Mediterráneo aspiracional que hemos sabido exportar a todo el planeta. Su pátina artesanal que revela un pasado como calzado de labranza, se define ahora por su talante sostenible que aporta comodidad y estilo a partes iguales.
Ensalzada por royalties, it girls bohemias y cualquier asiduo a los mercadillos en el paseo marítimo durante décadas, esta suela de fibras naturales tan característica se renueva cada año, entre diseños clásicos que nacieron en las islas Baleares –como las payesas, alpargatas o menorquinas–, estimulantes híbridos (el blucher de verano, la mercedita rústica y la slipper de rafia son algunos ejemplos) y tejidos livianos, entre otros, el crochet y las labores de hilo.
Aunque los tonos pastel, azulones y el verde manzana sean novedades a tener en cuenta, el tándem que forman los colores tierra con negro o blanco sigue siendo el favorito para disfrutar de su cómoda planta este verano. A continuación, una selección de sandalias y calzado fabricado en España que secunda la tendencia:






