La adictiva salsa que suele acompañar el pato en los restaurantes chinos también sirve para cocinar unos tallarines rápidos, a los que puedes añadir ingredientes al gusto
La capita crujiente de la carne, la cebolleta picada y la tierna crepe con la que se hacen los rollitos han convertido el pato Pekín en un clásico de los restaurantes chinos, pero apostaríamos todos nuestros yuanes a que su popularidad se debe en gran parte a la salsa hoisin. Este condimento denso de color marrón oscuro, elaborado con soja fermentada y disponible en cualquier tienda de alimentación asiática, tiene un sabor agridulce completamente inconfundible, de esos que conectan en directo con los centros del placer del cerebro. Sus inmensos poderes quedan demostrados cuando se usa para acompañar carnes, pero nadie dice que no los puedas aprovechar en otras preparaciones.
Esto es más o menos lo que hizo la cocinera Hetty Lui McKinnon en el New York Times, cuando utilizó la salsa hoisin para dar vidilla a unos fideos. El pintón del plato -y la extrema rapidez y facilidad de la preparación, que ya sabéis que somos vagas por naturaleza- nos animó a probarlos, y comprobamos que el invento funciona. Nuestra receta modifica algunas cantidades e introduce un ingrediente que le va al pelo (carne de cerdo picada), pero puedes cambiarlo por tofu, verduras salteadas, huevo u otras carnes si te apetece. La técnica, que es lo importante, está en el vídeo de arriba.






